Alegría que se niega a desaparecer

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Si pasas aunque sea un solo día en nuestra comunidad fronteriza, lo verás: una alegría que se niega a desaparecer.

Quizás no sea lo que uno esperaría a primera vista de la frontera. Al fin y al cabo, en Juárez nos encontramos con familias que han soportado viajes largos y difíciles. Muchas no pueden regresar a casa ni seguir adelante. Otras han sido deportadas o incluso han tomado la dolorosa decisión de auto-deportarse a México. 

Estas realidades nos pesan mucho a todos. A veces me siento abrumado por la tristeza y tengo momentos de desesperación.

Sin embargo, incluso en medio de tantas dificultades, seguimos encontrando una profunda sensación de alegría. No se trata de una alegría frágil que ignore el dolor, sino de una alegría resiliente que nace de la fe y de la comunidad. 

Las comunidades de El Paso y Ciudad Juárez han demostrado durante la última década lo que significa amar con valentía. Los vecinos han abierto las puertas de sus hogares. Las iglesias han abierto sus templos. Y la comunidad en su conjunto ha abierto los brazos. Cientos de voluntarios han compartido comida, amabilidad y su presencia sin dudarlo, sacrificando su tiempo incluso cuando les resultaba incómodo. 

Nuestra comunidad ha demostrado un estilo de vida que sirve de inspiración para el resto del país: una forma de ver a cada persona como merecedora de dignidad, respeto y atención. Una forma de superar el dolor sin dejar de dar cabida a la alegría y la esperanza. 

En las próximas semanas, compartiremos historias en una serie que hemos titulado “Alegría en la frontera”. Escucharás una variedad de voces que hablarán desde el corazón de Abara desde sus propios puntos de vista: historias de niños riendo en los refugios, amistades que crecen a través de las culturas y residentes de larga data que dan la bienvenida a los recién llegados como si fueran familia. Estos destellos de belleza no borran el dolor de nuestras zonas fronterizas, pero sí revelan la fortaleza y la compasión que sostienen este hermoso lugar.

«Border Joy» es más que un lema: es la base de lo que esperamos construir juntos. Y hoy quiero compartir otro sueño que tiene sus raíces en esa misma «alegría fronteriza», un sueño que les pido que me ayuden a hacer realidad. 

Con tu ayuda, construiremos Abara House, un centro para la paz y la transformación en la frontera. 

Este será un espacio donde se puedan reconocer las historias dolorosas. Un lugar donde se celebre la belleza de nuestra región. Un centro donde las personas puedan escuchar, conectar, forjar lazos de solidaridad, crecer en la fe, sanar y emprender acciones significativas: un espacio lleno de la alegría de la frontera.

Nos encontramos ahora en la etapa final de la primera fase de nuestra campaña de recaudación de fondos, habiendo recaudado el 87,51 % de nuestro objetivo. Solo faltan 1.440.000 TP para completar la adquisición total de la Hacienda y los terrenos circundantes. 

Estamos muy cerca de conseguir un lugar permanente donde sentirnos bienvenidos, conectados y parte de algo. Pero necesitamos tu ayuda para lograrlo. 

Hoy es el «Giving Tuesday». ¿Quieres hacer una donación estas fiestas para ayudar a construir un hogar para Border Joy? Tu donación, sea grande o pequeña, marcará directamente el futuro de Abara y el de las miles de personas que aprenderán, escucharán y encontrarán esperanza entre sus paredes. 

Gracias por estar a nuestro lado. Gracias por vuestras oraciones y vuestro aliento. Vuestro apoyo nos permite alimentar la esperanza, fortalecer la comunidad y seguir construyendo una frontera que no se defina por la división, sino por la compasión y el progreso colectivo.

— Sami DiPasquale, director ejecutivo de Abara